Consejos para evitar el bruxismo

¿Sufres bruxismo diurno? Se trata de un hábito que adquirimos en el día a día, necesitando un abordaje multidisciplinar para poder evitarlo. Está directamente relacionado con los niveles de estrés, los estilos de vida, una mala alimentación o dormir mal.

Debido a este tipo de problema se produce un desgaste en los dientes exagerado debido a que el paciente aprieta y rechina los dientes. Será necesario acudir a un dentista para que pueda poner en marcha el tratamiento lo antes posible.

Existen dos tipos de bruxismo: diurno y nocturno. Las causas son completamente diferentes, centrándonos sobre todo en esta entrada en el bruxismo de día. Ambos provienen de diferentes grados de conciencia y en diferentes factores etiológicos, apareciendo en ocasiones combinadas ambas formas.

Qué causa bruxismo diurno

Suele estar motivado por el estrés. Con el tiempo diversas investigaciones lo han relacionado con trabajos que contienen alto nivel de estrés emocional. Todo ello acaba por provocar dolor de muelas y dolor de mandíbula o cabeza, entre otros.

En ocasiones vendrá causado por una mordida que se encuentra desalineada o maloclusión, lo cual puede llegar a causar que rechinemos los dientes mientras estamos despiertos. Siendo a la larga un problema que afecta a varias partes del cuerpo.

Cómo evitar el bruxismo diurno

En primer lugar, habrá que hacer todo lo posible por reducir los niveles de estrés al máximo. Algunos de los métodos más comunes pasan por el yoga, la respiración profunda, la meditación o incluso el ejercicio.

Será muy importante considerar un tratamiento de ortodoncia si el problema de la desalineación es el que está contribuyendo a que esto suceda. A la hora de comer, debemos de evitar la cafeína y el alcohol.

Combatir el bruxismo nocturno

Cuando rechinas los dientes por las noches el mejor tratamiento es un protector bucal ajustado por el odontólogo. Esta férula de descarga ayuda a proteger los dientes de los posibles daños y reducir los efectos que pueda tener en los músculos, huesos y tejidos blandos.

En algunos casos se llegarán a recetar relajantes musculares para evitar apretar los dientes y rechinas. Pero suele ser en aquellos pacientes cuya situación es extrema, llegando a tener problemas para abrir la boca.

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